EVOLUCIÓN DE JUTSU A DÔ


(ES CONVENIENTE LEER ANTES EL ARTÍCULO “HISTORIA DE JAPÓN”)


Siento que es necesario anteponer los antecedentes históricos que dan lugar a la mentalidad de los japoneses al comienzo del Periodo Edo: esto nos dará una clara idea sobre la evolución del Kobujutsu hacia el Kobudo.


Durante dos siglos y medio, los japoneses pensaban que caminaban a través de una marcada evolución – incluso una revolución – que transcurría imperturbable sin nada en contra. Este pensamiento nacía de la misma opresión que les constreñía.


MANTENER LA MENTE OCUPADA

Nadie podía forzar a toda la población a vivir en una camisa de fuerza legal sin proporcionarles razones y motivaciones para aceptarla. El Bakufu (gobiernos militar) fomentó la expansión del Confucianismo Chu Hsi (Shishi en japonés). Chu Hsi fue un filósofo de la dinastía Sung (s. XII) y su filosofía promulgaba las cualidades de la lealtad a los superiores de cada uno, la devoción filial, el comportamiento social y el respeto a la autoridad: esta filosofía claramente servía a los propósitos del Bakufu.


Después de siglos de guerras, la paz finalmente había vuelto. Guerreros y pueblo reflexionaron a cerca de su situación dentro de esta sociedad cerrada. Mientras que los Bushi se sentían más y más frustrados por la evidente falta de sentido de su labor guerrera, el pueblo buscaron formas de expresarse que fueran permitidas por la censura feudal. Ambos intentaban liberarse de los preceptos que Tokugawa había diseñado para ellos. Incluso ante la segregación social que les separaba, los Bushi y el pueblo se sentían oprimidos, cada uno a su manera. Para vencer su frustración ambos buscaron consuelo en la religión o en los placeres mundanos, dependiendo de su inclinación. Pero vivían en una sociedad pobre espiritualmente. Sobre los placeres, salieron juntos de un regusto amargo, Bushi y pueblo buscaron una salida espiritual.


Pronto, una corriente diferente de Confucianismo llegó junto a la ortodoxia the Chu Hsi, la Wang-Yangming (1472-1529), Oyômei en Japonés. Esta doctrina reivindicaba el individualismo. Exaltaba la intuición sobre la inteligencia: Wang-Yangming postulaba que el Hombre tenía que controlar su mente y desarrollarse como persona a través de la autodisciplina. La acción sobre las palabras, los méritos individuales en lugar de los derechos hereditarios (esto último comprometía al Bakufu, cuyo sistema se basaba en los derechos hereditarios, por lo que criticó este nuevo concepto.
La doctrina se asemejaba al Zen y apelaba a los inactivos Bushi, que no sabían como dar salida a su energía. Esto les iba a enseñar la paz.


La segunda influencia prevalecía en la mente de los japoneses, el Taoísmo. De acuerdo con Lao Tzu y Chuang Tzu, Tao (Dô en japonés) no tenía nombre y era conceptuable. Es la base desde la que todo deriva y a la que todo retorna. Los japoneses no eran muy dados a estos conceptos abstractos y preferían la interpretación Confuciana, más concreta: El Tao tiene nombre y se puede conceptualizar, pero sin embargo trasciende a la naturaleza y al hombre. Los orígenes de lo que los japoneses llamaron Dô (o Michi) derivaron de los antiguos conceptos del Tao chino. Estos conceptos se mezclaron con las creencias sintoístas y de la interpretación socio-política del momento, creando una trayectoria para ser seguido durante toda la vida. Esta trayectoria no tenía fin, era profunda, rigurosa y llena de dificultades. Debía ser seguida para la autorrealización personal y finalmente brindaba la propia perfección.

EVOLUCIÓN DEL KOBUJUTSU HACIA EL KOBUDÔ.
Los Bushi mejor educados fueron los primeros en encontrar una cierta salida espiritual basada en esos nuevos conceptos filosóficos. Por lo tanto Budô fue una afirmación de esta libertad espiritual. Fue uno de las consecuencias del malestar intelectual que finalmente rompió la restrictiva tela del Confucianismo promulgado por el Bakufu. Por ello es un tanto irónico que fuese el Confucianismo lo que ayudó a los japoneses a romper el yugo del feudalismo.


Los autores del Kobudô, que adoptaron muchos de los conceptos del Kobujutsu, potenciaron fuertemente el aspecto espiritual. El practicante de Kobujutsu no tenía duda de que solo aprender la naturaleza filosófica del arte, basada en los actos, era lo único que tenía valor. Este estudio de las artes marciales era más duro y largo que el solo acercamiento a las meras palabras. Los seguidores del Kobudô abrazaron esta idea completamente. Sin embargo en Bujutsu se tiende a producir hombres jóvenes, competentes y eficientes en la batalla, con armadura y solo con unas nociones de honor y lealtad, el Budô propugna un estudio mucho más profundo. El adepto al Budô busca la armonía con la naturaleza. Su entrenamiento diario se encamina hacia un ideal del comportamiento humano, que a su vez exalta al individuo y en harmonía con la sociedad en la que vive. El objetivo cultural del Dô era simplemente conseguir ser uno mismo, sin ostentación y para enriquecer su relación con los demás. El Dô busca una comprensión global de la vida a través de una intensa experiencia personal. El Dô, por lo tanto, busca fomentar una actitud en la vida de lo individual a lo universal.


LAS CONSECUENCIAS TÉCNICAS
La evolución de las artes marciales (Bujutsu) hacia los caminos marciales (Budô) tuvo las siguientes consecuencias técnicas.


- Especialización.

Muchas Ryû (escuelas) se especializaron en un arma or arte determinados. Tradicionalmente, era inconcebible que un Bushi se entrenara en una sola especialidad. Un amplio y profundo conocimiento de las técnicas marciales era de extrema importancia. Los Bushi se especializaban en un arma o arte de su elección pero tenían que conocer el manejo del mayor número de armas, de forma que cuando se enfrentaran a un oponente armado con un arma diferente de la suya, pudieran eludir la derrota.


Esta corriente de especialización fue desarrollada durante el periodo Edo y se acabó estableciendo en el nacimiento de las modernas disciplinas marciales, en el siglo XIX. Esto provocó el hecho de que sea mal considerado que un practicante de una disciplina moderna, estudie otra disciplina simultáneamente.


Esta actitud general refuerza el sectarismo entre las variadas disciplinas que se supone que siguen el mismo fin filosófico. Cualquier practicante asume que su disciplina es la mejor (desde el punto de vista de la efectividad). Pero nadie parece darse cuenta de que la excesiva especialización constituye una barrera al entendimiento global de las artes marciales.


Desde mi punto de vista, la naturaleza de nuestro entrenamiento tiene poca semejanza con el de un Bushi clásico. La forma de pensar, el frugal tipo de vida, las largas horas de intensa práctica y la total dedicación no tienen cabida en el contexto de nuestro moderno tipo de vida. Simplemente es muy difícil de entender un entrenamiento de muchas disciplinas desde el comienzo: la falta de dedicación y de un adecuado bagaje espiritual no nos lo permitirían. El enfoque hacia una sola disciplina y la total disposición hacia un Maestro me parece esencial para estudiar Budô. Sin embargo, a partir de cierto nivel (2º o 3er dan en Occidente), suelo decir que es esencial estudiar una segunda o tercera disciplina. Este deseo de ampliar la propia mente debe ser la consecuencia natural del sólido aprendizaje en una disciplina. En Japón, por ejemplo, en el caso del Jûdô, Kanô Jigorô Sensei (el fundador de esta disciplina) animaba a todos sus 6º danes a estudiar otra disciplina. Aikidô (Estilo Tomiki) and Jojutsu (Shindö Musô Ryû, Shimizu) eran oficialmente enseñadas en el Kôdôdan (Sede central <del Judô) durante muchos años.


- La llegada del combate sin armas.

Al comienzo del siglo XVII, cada vez menos Bushi llevaban armadura (Yoroi). Una de las consequencias the este cambio fue el desarrollo de muchas artes de lucha sin armas. Hasta entonces, los Ryû clásicos habían agrupado las técnicas de lucha sin armas bajo el nombre de Yoroi-Kumi-uchi (agarres en armadura). Estas técnicas estaban basadas principalmente en el desequilibrio del oponente y luego en la aplicación de técnicas usando armas como el Yori-dôshi y el Kabuto-wari (especie de punzón para agujerear el casco). Aplicando Jûjutsu o Atemi debía ser más doloroso para el que lo hacía que para el que lo sufría. Con el progresivo desuso de la armadura, este tipo de artes de lucha, fue más popular entre el pueblo, que por supuesto no podían portar armas. Jûdô, Aikidô y Karate-dô hoy en día han reemplazado a los sistemas con armas, ya que estas disciplinas apelaron a las masas. La ausencia de armas, particularmente en el Jûdô y el Karate-dô los convirtieron en deportes de combate más que en artes marciales.


- Modificación de las técnicas clásicas.

Muchas Ryû se desarrollaron influenciadas por la nueva corriente de ideas exaltando la espiritualización de las artes marciales y modificaron sus técnicas para adaptarse a un entrenamiento más espiritual. El entrenamiento para el combate que servía a unos pocos (los Bushi) fue cambiado para acercarse a todos y para que fuera más útil en la vida diaria. La característica esencial de este cambio radicó en la nueva valoración de las prioridades. Mientras que en el Kobujutsu el combate se situaba sobre todo, seguidos por la disciplina y la moral, en el Kobudô se enfatizaba la moral primero, luego la disciplina y finalmente la estética. La noción del combate era muy a menudo relegada. La diferencia más evidente de esto fue la diferencia entre el Iaijutsu y el Iaidô. Sin embargo debe ser tenido en cuenta que la mayoría de los promotores del Kobudô nacieron en la era Tokugawa y habían tenido duras experiencias en el combate.


CLASIFICACIÓN
Mi intención original fue la de haber incluido una tabla de clasificación de todas las artes y disciplinas marciales. Pero me sorprendí cuando otros autores más competentes nunca habían pensado en ello. Abandoné la idea después de muchos meses de búsqueda ya que la empresa era demasiado compleja. Para ser rigurosos y cabales en esta tabla, se requería una intensa búsqueda y había que incluir una cantidad enorme de entradas. Además había que examinar el contexto histórico que distinguiría entre Bujutsu o Budô, el contexto social en el que se había desarrollado, su dirección filosófica y sus enseñanzas morales. En la cima de todo habría varias subdivisiones de cada arte, y los muchos cambios de cada uno a través de su historia. Después de examinar las connotaciones del desarrollo de cada arte, a veces se presentaba el problema de que en realidad había que añadir bastantes nuevas subdivisiones. Estoy más y más convencido de que el factor determinante para clasificar las artes marciales en la frontera entre dos clasificaciones es el factor espiritual.


Sentí que esta empresa excedía en mucho el contexto de este libro, pero quería ofrecer al lector unas cuantas ideas. Yo he optado por una clasificación más vaga y relativa, cuya peor falta es la sobre-simplificación.


Cuando se intenta clasificar un actividad marcial lo más importante es determinar si es Bujutsu o Budô.


JUTSU y DÔ
Como he mencionado previamente, los fines del Bujutsu y el Budô son diferentes:
Bujutsu: 1) combate 2) disciplina 3) moral
Budo: 1) moral 2) disciplina 3) estética


Siempre ha habido cierta confusión entre estas prioridades. A un practicante de Budô le resulta difícil aceptar que la “eficiencia en el combate” de su disciplina es ignorada. Sin embargo, establecidas estas tres prioridades, implica que el combate o la eficiencia no existen. Son contrarios. Sin embargo, ¿por qué se le llama entonces disciplina “marcial”? Porque esta disciplina es en su naturaleza una forma de educación: esto podría ser válido gracias a su eficiencia, pero sin embargo trasciende a su eficiencia para permitir el desarrollo individual para desarrollar la propia moral a través de la disciplina personal y la búsqueda de cierta estética.


El Bujutsu estaba formado por una élite que defendían a un grupo de personas cuya seguridad era o podía ser, atacada. La noción del combate es inherente. El Bujutsu ha de ser práctico.
El Budo se originó en tiempos de paz. Fue diseñado para cuando una persona, de una clase social determinada, quería desarrollarse completamente a través de una intensa experiencia personal. Estaba relacionado con una comprensión de la propia existencia como un todo y la integración en la sociedad en paz y harmonía. El Budô ha de ser espiritual.


Pero esta clasificación tiene que ser subdividida dependiendo de en que categoría, clásica o moderna se encuadran.


KOBUJUTSU y SHINBUJUTSU

Incluso aunque las prioridades parezcan ser similares, hay de hecho, muchas diferencias entre el Bujutsu clásico y el moderno.
El Bujutsu clásico (Kobujutsu), fueron creadas en los siglos anteriores al periodo Edo, cuando todo el país estaba en guerra y los guerreros siempre llevaban armadura o varias protecciones. Dentro del Kobujutsu, algunos artes no eran específicamente de combate: por ejemplo el Chijujôjutsu (el arte de las fortificaciones), Senjutsu (el arte de la estrategia) y el Suieijutsu (el arte de nadar con armadura), no eran artes de combate, pero sin embargo eran consideradas artes marciales. También tenemos que tener en cuenta que los Kobujutsu fueron desarrolladas para guerreros profesionales, para permitirles luchar contra otros guerreros profesionales, lo que implicaba una muy alta eficiencia técnica. Finalmente, los Kobujutsu eran un privilegio de los Bushi, que estaban en la cima de la pirámide social, quienes por razón de su rango eran personas muy instruidas. Esto, además, significa que los Kobujutsu estaban automáticamente unidos a una serie de principios éticos, de los cuales los principales elementos eran el honor, la lealtad, la integridad y el coraje, cualidades muy elogiadas por todas las artes marciales clásicas.


El Bujutsu moderno (Shinbujutsu), esta a su vez dividido en dos categorías distintas: los Shinbujutsu militares y los Shinbujutsu civiles.


Los ShinBujutsu militares.
Es muy difícil determinad el nacimiento exacto de los Shinbujutsu. Algunos defienden su aparición al principio del periodo Edo, cuando desaparecieron las armaduras. Otros optan por la restauración Meiji: las dos opciones son válidas. Lo que si es cierto es que la más reciente experiencia de Shinbujutsu militar japonesa fue la Segunda Guerra Mundial.
Los fines del Shinbujutsu militar no son muy diferentes del Kobujutsu: el enemigo tiene un alto nivel técnico y cuenta con una defensa eficiente (blindajes, radar, tecnología sofisticada). El propósito del combate es la destrucción del enemigo y la estrategia se basa aún en encontrar el punto débil en sus defensas. Las diferencias importantes que existen es que la gran sofisticación de los sistemas no hacen necesario el contacto físico con el enemigo. El coraje y la condición física, que se requería para ese contacto, no son algo necesario en la preparación de los soldados modernos. La enorme maquinaria del ejército de hoy en día no es compatible con la versatilidad del Bushi clásico y la necesidad hace que el soldado moderno tenga que especializarse, lo que le hace más vulnerable del ejército y las maravillas de las telecomunicaciones, hacen que no se precise la presencia de los estrategas en el campo de batalla, esto de hecho les aleja de la realidad del combate.

Los Shinbujutsu civiles son fruto de una sociedad en relativa paz. El objetivo más frecuente de los Shinbujutsu civiles es el de instruir a las fuerzas del gobierno en técnicas para mantener la ley y el orden. Los ciudadanos podían además aprender estas técnicas por su propia seguridad y para proteger a su familia. Estas técnicas permitidas oficialmente eran mayormente utilizadas por la Policia. Por ejemplo el Taihojutsu (el arte de realizar un arresto) y Keibôjutsu (el arte del bastón policial).


Sin embargo hay muchas diferencias entre un Shinbujutsu civil y el Kobujutsu. Antes de nada, el practicante de Shinbujutsu en el contexto social actual (el policía) no se enfrenta con un profesional y no necesita matar al contrario a toda costa. Su oponente es normalmente un delincuente, no entrenado en artes marciales y el deber del policía es el de arrestarle y entregarlo a la justicia: la habilidad requerida es de un tipo diferente y sus técnicas son menos expeditivas que las del Bujutsu clásico o el Shinbujutsu militar.
Además, el soldado y el policía no vienen de una clase social determinada. Los altos valores marciales que regían a los Bushi se reemplazan por el deber del soldado o de los ciudadanos de a pié, algo más en harmonía con el contexto moderno.


KOBUDÔ y SHINBUDÔ.
Aquí las diferencias son aún mayores. Los Kobudô fueron creados en el periodo Edo, los Shinbudô (o Gendaibudô) son frutos del moderno Japón (después de 1868), muy influenciados por las ideas occidentales.
Mientras que el Kobudô eran evoluciones de Kobujutsu o artes nuevas creadas en el s. XVII en Japón, con el fin de ayudar al individuo a su desarrollo espiritual en armonía con la naturaleza, el Shinbudô tiende a promover el aspecto recreativo y deportivo de las disciplinas marciales.
El Kobudô, como el Kobujutsu, usan fundamentalmente el método del Kata, pero el Shinbudô descarta este método y prefiere la práctica de los ejercicios libres. Muchos Shinbudo no incluyen armas, con lo que la práctica de ejercicios libres está exenta de grandes riesgos. Además, la instrucción es muy diferente. El practicante de Kobudô recibe una enseñanza individualizada, en la que la intuición (Kan) juega un gran rol, mientras que la enseñanza masificada del Shinbudô no permite esta importante noción.


Traducción libre de: PASCAL KRIEGER. The way of the stick. Geneve 1989 ISBN 2-9503214-0-2

 

© dela traducción Shin Ko Dojo

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